25 años después de la hecatombe en Chernobyl, la radiactividad sigue dañando la biodiversidad

En el año del vigésimo quinto aniversario de la catástrofe en Chernobyl, la naturaleza ha dado un segundo aviso contundente sobre la peligrosidad que comporta la fabricación de energía nuclear.

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Según la Organización Mundial de Salud (OMS), unos 9.000 animales murieron víctimas de este accidente, según Greenpeace murieron unos 93.000. En realidad, no se sabe de cierto el total de víctimas humanas y no humanas.

25 años después del desastre nuclear más grave de la Historia, la radiactividad sigue dañando la biodiversidad en la zona directamente afectada (Zona de Alienación). En el año del vigésimo quinto aniversario de la catástrofe en Chernobyl, la naturaleza ha dado un segundo aviso contundente sobre la peligrosidad que comporta la fabricación de energía nuclear o de fisión.
¿Qué pasó en Chernobyl, cómo y por qué ocurrió el siniestro?

Chernobyl era una ciudad ucraniana, ubicada cerca de la frontera con Bielorrusia. Tenía unos 43.000 habitantes. En la actualidad, se encuentra abandonada y desolada debido al accidente ocurrido en la central nuclear situada a 7 km, durante la madrugada del 26 de Abril de 1.986. En aquel entonces, Ucrania todavía formaba parte de la Unión Soviética.
Junto a Chernobyl se encontraba Pripyat, un distrito nuevo de la ciudad que se construyó en los años setenta para alojar a los trabajadores de la central. Pripyat era una ciudad soviética ejemplar. Una semana antes del accidente, tenía previsto inaugurar un parque de atracciones para los trabajadores.

 
Causas del accidente:

Durante un experimento para comprobar si la energía de las turbinas podía generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración de los reactores en caso de fallo (corte del suministro eléctrico que garantiza la refrigeración de los reactores), un error provocó una enorme subida de potencia que causó el sobrecalentamiento del núcleo del reactor número 4 y provocó su explosión, lo cual dio lugar a la formación de una nube radiactiva gigante que afectó con diferentes intensidades todo el continente europeo.
Debido a las circunstancias dadas y el secretismo político soviético, hay muchos detalles que jamás podremos conocer.
La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio, grafito y rayos gamma liberados en la explosión, fue 500 veces superior a la liberada por la bomba atómica arrojada sobre la ciudad de Hiroshima en el año 1945.

Hasta hoy, el accidente de Chernobyl ha sido el más grave de la Historia, a pesar  el de Fukushima I también haya alcanzado el nivel 7 de la escala INES.
Desde aquel 26 de Abril de 1.986, nada ha vuelto a ser igual en la Zona Alienada, el área de 30 km2 alrededor de la central.

Tras el accidente ¿Cómo se actuó?:

En 1986, Ucrania formaba parte de la Unión Soviética (URSS), y formó parte de ella hasta que ésta se desintegró en 1.991. En un principio, las autoridades soviéticas pretendieron ocultar la gravedad del accidente, con el pretexto de evitar alarmar innecesariamente a la población. Sin embargo, ocultar información formaba parte de las estrategias políticas soviéticas. De todas maneras, tampoco se tenía ningún precedente para poder prever hasta dónde llegarían las consecuencias del siniestro, ni tampoco se sabía con exactitud cómo había que actuar.
Pese a los esfuerzos para oculta el accidente, al día siguiente, por efecto del viento, una nube radiactiva cubrió Europa. Los sistemas de seguridad de la central nuclear de Forksmar, en Suecia (a más de mil km de Chernobyl), detectaron una cantidad de partículas radiactivas muy superior a los estándares de seguridad y, por la orientación de los vientos, determinaron que éstas procedían de Europa Oriental. El nivel era tan alto que, en un principio, los expertos suecos pensaron que la URSS podría haber sufrido un ataque nuclear con una bomba atómica 500 veces más potente que la de Hiroshima.

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El Gobierno de Suecia alertó a la población local y a la Comunidad Internacional y se tomaron medidas restrictivas en algunos países de Europa. En España no se tomó ninguna precaución. Dos días después, satélites espía estadounidenses localizaron el punto exacto de la explosión.
Finalmente, aunque de forma tardía, la presión internacional obligó a la nomenclatura soviética a admitir el siniestro, pero no admitieron la magnitud de su gravedad. No fue hasta el 14 de Mayo, cuando el secretario general, Mijaíl Gorbachov, leyó un informe oficial sobre la tragedia minimizándola. A pesar de que se acuse a la URSS de ocultar información, todos los Estados son cómplices de este silencio, ya que todos los gobiernos ocultan a la población información sobre los riesgos nucleares.

Consecuencias del accidente:

Hasta pasados algunos meses y años, tras el fatídico 26 de Abril de 1.986, nadie podía imaginarse lo graves que podían llegar a ser las nefastas consecuencias de un accidente nuclear.

Todavía no se ha realizado ningún estudio exhaustivo que determine el número total de afectados por el desastre, directa o indirectamente, humanos y no humanos. A pesar de no contar con cifras concretas, la evidencia muestra una verdadera tragedia humana y, lógicamente, una hecatombe sin precedentes para toda la biodiversidad de la región, ya que las secuelas del accidente siguen vigentes tras el paso del tiempo, generación tras generación.

La gran mayoría de documentos relativos al desastre de Chernobyl, como otros archivos sobre la política desarrollada en la URSS, han desaparecido, dejando una gran incógnita.

Consecuencias sobre la población humana:

– Después de la explosión del reactor, los operarios que se encontraban en la central fueron trasladados al hospital de Prípyat, donde murieron horas después. Presentaban extraños síntomas que no se supo cómo tratar. El color de su piel había cambiado, presentaba un aspecto más oscuro y dorado, orinaban sangre, tenían náuseas, dolores de cabeza y dolores intestinales, se les caía el pelo, tenían los ojos hinchados y se les había deteriorado la médula ósea. Empezaron aparecer en su piel un tipo de quemaduras de aspecto verdoso que se comían la carne. Murieron con algunos órganos literalmente derretidos. Lo mismo sucedió con 31 bomberos que se desplazaron inicialmente a la central para apagar el fuego; su actuación fue en vano, ya que ese fuego no se apagaba. Los bomberos actuaron sin un equipo de protección adecuado.
Existen imágenes grabadas por militares que muestran el estado en el cual quedaron los cuerpos de los operarios y bomberos. Dichas imágenes fueron ocultadas durante más de 20 años y se encuentran muy degradadas debido al efecto de la radiactividad.
– Durante los primeros días, varios helicópteros arrojaron sobre el reactor una mezcla de arena, arcilla, plomo, dolomita y boro absorbente de neutrones. El boro absorbente de neutrones evitaría que se produjera una reacción en cadena. El plomo estaba destinado a contener la radiación gamma y el resto de materiales mantenían la mezcla unida y homogénea. Cuando el 13 de mayo terminaron las emisiones, se habían arrojado al núcleo unas 5.000 toneladas de materiales.
– Para frenar las emisiones de radiaciones, se construyó un búnker de hormigón armado que cubriera el reactor, este búnker es conocido eufemísticamente como el “sarcófago”. En la actualidad, debido a la degradación del sarcófago original, se está construyendo uno nuevo para cubrir el original. El reactor estuvo liberando radiación y químicos altamente tóxicos durante 10 días.

– Las personas que participaron en la construcción del sarcófago y otros trabajos de desinfección (militares, campesinos y otros voluntarios) se denominaron “liquidadores”. Ninguno de ellos fue informado sobre la peligrosidad de la exposición al polvo radiactivo. Se les proporcionaron trajes, botas y máscaras de plomo, un equipo insuficiente que dificultaba el trabajo ya que pesaba un promedio de 30 kilos.
– Los liquidadores fueron aprox. unos 600.000 y aunque eran muy jóvenes, muchos de ellos murieron prematuramente y la salud de unos 200.000 ha quedado gravemente dañada. Actualmente, son considerados inválidos de Chernobyl.
– 116.000 personas que habitaban en la región tuvieron que ser evacuadas; por tanto, no pudieron regresar jamás a su hogar. Sin embargo, no se llegó a evacuar toda la población que habitaba en las zonas altamente afectadas. La evacuación no se realizó hasta 36 horas después de la explosión, cuando era ya demasiado tarde. La población no fue informada en ningún momento de la gravedad de la situación. Permanecía en la ignorancia. La evacuación se realizó bajo la promesa que sólo duraría tres días, pero se les mintió deliberadamente para agilizar la logística.
– Los refugiados atómicos fueron obligados a abandonar sus animales: algunos murieron abandonados dentro de los hogares, otros que se encontraban en la calle y en el campo fueron tiroteados porque su pelaje se impregnaba de radiactividad y podían transportarla.
– Se aisló un área de 30 km2 alrededor de la central nuclear, conocida como Zona de alienación (popularmente conocida como zona muerta), que sigue todavía vigente. Las ciudades de Chernobyl y Prípyat, así como otros 74 pueblos vecinos fueron abandonados. El desastre de Chernobyl supuso también el desarraigo de una cultura. Algunas casas fueron destruidas y enterradas.
– 5. 000 .000 de personas vivían en áreas contaminadas y 400.000 en áreas gravemente contaminadas. Esta contaminación ha generado una multiplicación x 74 del índice de cáncer.

– En total, más de 14 países de Europa fueron afectados por estándares de radiactividad que superaron de largo los límites de seguridad. Las consecuencias derivadas de la radiación se han hecho visibles con el paso del tiempo. La incidencia de cáncer de tiroides en Bielorrusia, Ucrania y Sur de Rusia se ha elevado notablemente especialmente en niños. También ha aumentado la incidencia de leucemia, otras enfermedades crónicas, especialmente, las que afectan el sistema digestivo y el sistema inmunológico. También aumentó el índice de mortandad infantil y las malformaciones congénitas: la microcefalia (cuando la cabeza es anormalmente pequeña) y la microftalmia (cuando los ojos son más pequeños de lo normal), la aparición de tumores del tipo teratomas sacrocoxígeos y la malformación en gemelos que deriva en hermanos siameses. Estos efectos son conocidos como “síndrome de Chernobyl”.
– Toda Europa desarrolló una política de restricciones para retirar de la cadena de consumo los alimentos procedentes de áreas contaminadas, pero no se pudo llegar a controlar toda la cadena. Todavía hoy, sobretodo, en Ucrania y Bielorrusia, la población se alimenta de cultivos y animales procedentes de suelos contaminados. Los cánceres posteriores se deben, sobretodo, a la ingesta de alimentos contaminados.
– A pesar de la gravedad de los hechos, la dependencia energética relativa a la producción de la central de Chernobyl, obligó a que ésta no se clausurara hasta el año 2.000.
– Parte de la comunidad científica teme que la radiactividad no se extinguirá hasta dentro de 300.000 años.

Consecuencias sobre los ecosistemas y los animales:

Zona cercana a la central de Chernobyl:
Tras la explosión, él área comprendida en 4 Km2 de bosques de pino de las cercanías del reactor adquirieron un color marrón-naranja con un tono dorado y se calcinaron y cayeron. Se conservan imágenes grabadas por militares de estado del bosque. Desde entonces, este bosque es conocido con el nombre de “Bosque Rojo”. En todo el radio de 30 kilómetros alrededor de la central se disparó la mortalidad de plantas y animales y se produjo una pérdida de capacidad reproductiva de los mismos por las alteraciones bioquímicas que cambiaron el color de los árboles.

– A corto plazo, los animales silvestres y de ganado más expuestos directamente a la radiación murieron porque se les desintegró la glándula tiroides.

– A largo plazo, los animales afectados han muerto por enfermedades diversas y han sufrido cambios en la estructura de su ADN, lo cual ha derivado en malformaciones extrañas y estas mutaciones genéticas dificultan o imposibilitan su supervivencia.

 

Zonas alejadas de la central de Chernobyl:

Tras el accidente, las partículas radioactivas fueron esparcidas por el viento por diversos puntos de Europa. En el Norte de Noruega, aparecieron renos muertos. Una investigación determinó que los animales habían muerto porque habían comido líquenes que habían absorbido partículas radioactivas.
En realidad, el número total y las consecuencias de los animales afectados no se podrá saber de cierto jamás, debido a la magnitud de los hechos, al secretismo soviético y a la complicidad de otros Estados nucleares.
Este artículo fue publicado en Europa Press 20 años después de la catástrofe, cuando se hicieron los primeros estudios sobre el efecto del siniestro en la biodiversidad de la región, hasta 20 años después, sorprendentemente, no se había hecho ningún estudio al respecto.

La fauna local sigue padeciendo el accidente de Chernobil

La radiación ha afectado más de lo que se pensaba a los animales que habitan cerca del lugar donde se produjo el desastre nuclear de Chernobil, según denuncia un nuevo estudio, que muestra que la fauna local sigue sufriendo los efectos de la mayor tragedia nuclear de todos los tiempos.

El informe revela que el número de abejas, mariposas, arañas, saltamontes y otros invertebrados habría disminuido en mayor medida en lugares contaminados que en otras áreas, debido a los altos niveles de radiación que dejó la explosión de la central de Ucrania que se produjo hace más de 20 años.
Los primeros indicios apuntaban a que se estaba recuperando la cantidad de animales que habitaban cerca de la zona donde se produjo la explosión de la central y que obligó a miles de personas a abandonar sus casas y a evacuar las áreas colindantes.

Respecto a la cantidad de muertes relacionadas directamente con el accidente, el número varía. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 9.000 animales murieron víctimas de este accidente, mientras que el grupo defensor del medioambiente Greenpeace predice una pérdida eventual de 93.000 de ellos.

“Nos hemos quedado asombrados al ver que no ha habido ningún tipo de estudio en este tema”, declaró Anders Moller, miembro del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, y quien dirigió el estudio. “El nuestro ha sido el primer análisis que se ha centrado en determinar cómo afectó el accidente en la abundancia de la población animal”, declaró Moller.

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CONSECUENCIAS

Los investigadores compararon la población animal actual en áreas radioactivas con otras zonas menos contaminadas y concluyeron que algunas habían quedado casi completamente despobladas de determinadas especies de animales.
“Hay áreas que cuentan con más de 100 animales por metro cuadrado”, declaró Moller, quien añadió que, por contra “hay otras zonas que tan sólo acogen una media de un espécimen por metro cuadrado”, dijo.

Asimismo, el estudio demuestra también que las especies que vivían cerca del reactor nuclear de Chernobil presentan más deformidades, incluidas la decoloración. “Normalmente los animales (deformados) son devorados con rapidez, y es difícil escapar si tus alas no tienen el mismo tamaño”, precisó el jefe de la investigación, y añadió que “en este caso, encontramos un alto índice de anomalías en animales deformados”.

Fuente: Europa Press

Reflexiones 25 años después de la hecatombe:

Chernobyl, Prípyat y sus alrededores constituyen hoy un conjunto de ciudades fantasmas. La ausencia de humanos ha generado una tranquilidad que ha sido aprovechada por la vida silvestre. Plantas diversas, aves, insectos, mamíferos, ambibios y reptiles, han poblado la Zona Alienada. Bielorrusia ha declarado su parte de la zona afectada reserva natural y Ucrania quiere hacer lo mismo. A pesar de la aparente tranquilidad, Chernobyl es un paraíso radiactivo, donde la radiactividad sigue dañando a los animales y a las plantas.

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Ayer Chernobyl, hoy Fukushima I, ¿mañana…?

Quizá detrás del accidente de Chernobyl había una verdadera imprudencia y la URSS era un Estado con notables deficiencias, pero como ha quedado demostrado después del accidente de Fukushima, pese a tomar todas las precauciones la energía nuclear es incontrolable, no se pueden diseñar sistemas de seguridad que garanticen al 100% que no se puedan producir desastres nucleares después de fenómenos naturales o, inclusive, después de atentados terroristas. La culpa del siniestro en Fukushima no ha sido de un tsunami o de un terremoto, la culpa es humana.

Japón es un país pionero en desarrollo de tecnologías, dispone de recursos, personal formado y preparación para poder afrontar fenómenos naturales; sin embargo, tras el terremoto y el posterior tsunami no ha podido hacer nada para evitar un desastre como el de Chernobyl en los alrededores del recinto nuclear de Fukushima I.
Han sido evacuadas más de 200.000 personas en un radio de 40 km alrededor del complejo nuclear y la situación que se vive ahora es de incertidumbre. Nadie puede prever de cierto hasta dónde llegarán las consecuencias la radiactividad.

Si la central nuclear de Garoña (Burgos) sufriera un percance similar, teniendo en cuenta la dirección noroeste del viento que suele ser la habitual en la zona, el material radiactivo llegaría hasta Zaragoza. El material se iría depositando en el valle del Ebro contaminando zonas pobladas como Vitoria y Logroño, en cantidades que solo se conocerían cuando pasara mucho tiempo.

A pesar que algunas personas hayan querido reabrir el debate sobre la energía nuclear y presentarla como una energía segura, limpia y libre de emisiones de CO2, la Asociación Animalista Libera! , por la seguridad de humanos y no humanos, se declara contraria al modelo energético nuclear y pedimos pide a los gobernantes que se desarrolle un nuevo modelo energético basado en las energías renovables.

¿Por qué el modelo energético nuclear no es un modelo viable?

Hace pocos años, en el marco del debate sobre la lucha contra el cambio climático, la producción de energía nuclear fue presentada como el mejor modelo energético. Sus promotores presentaron el modelo de fusión como un proceso para producir energía de forma limpia, sin causar emisiones de CO2.

No obstante, esta argumentación es tendenciosa ya que no expone toda la verdad.

La producción de energía nuclear es dependiente de una materia prima no renovable: el mineral Uranio 235. Actualmente, el uranio se extrae solamente en 18 países, de los cuales los principales son: Canadá, Australia, Kazajstán, Nigeria, Rusia, Namibia, Uzbekistán, EEUU, Ucrania, África del Sur y China. Hasta ahora, el modelo energético ha sido dependiente del petróleo, pero dado que nos acercamos al Peak Oil (escasez de petróleo) habrá que encontrar soluciones. El petróleo ha generado innumerables conflictos. De la misma forma que no es una buena solución depender del petróleo, no lo es tampoco depender del uranio. Para nada queremos que las guerras provocadas en los países donde hay yacimientos de petróleo, se terminen provocando de la misma manera en los países en los que se encuentran yacimientos de uranio. Aunque es cierto que durante el proceso de fusión atómica no se emite CO2, quienes dicen que la energía nuclear no emite gases olvidan que durante las extracciones y transporte del uranio sí se emiten grandes cantidades de CO2.

Para la obtención del combustible requerido por una sola central nuclear durante un año, es necesario extraer 250.000 toneladas de uranio, las cuales deberán ser tratadas con métodos altamente tóxicos y que dejarán cerca de 30 toneladas anuales de residuos peligrosos, grave problema que será endosado a generaciones futuras, ya que no se ha encontrado todavía ninguna solución para hacer desaparecer estos residuos. Los residuos derivados de las centrales nucleares son los únicos que se almacenan y vitrifican impidiendo su dispersión libre a la atmósfera ya que son altamente contaminantes. Aunque los cementerios nucleares cuenten con medidas de seguridad, las transformaciones geológicas de la tierra u otros fenómenos naturales no permiten afirmar que sean totalmente seguros. Una parte de estos residuos se pueden someter al reprocesamiento nuclear para aprovechar el plutonio para la fabricación de armas.

Cada central nuclear sólo puede tener una vida media de 30 años. El modelo nuclear es realmente limitado.

Los siniestros en Chernobyl y Fukushima son más que suficientes para descartar el modelo de energía de fisión de átomos; es demasiado peligroso.
Por un nuevo modelo energético:

Las energías renovables son aquellas que se producen de forma continua, son inagotables a escala humana, tienen su origen en el Sol, el viento o en los saltos de agua, etc. y vale la pena aprovecharlas. La energía nuclear no es un modelo de energía renovable ya que depende de la extracción de uranio. Tampoco es una alternativa “libre de carbono” que pueda hacer frente a los combustibles fósiles y por tanto al calentamiento global.

Energías renovables y limpias:

Energía Eólica: Cuya fuente es la fuerza del viento.
Energía Solar: Cuya fuente es el Sol.
Energía Mareomotriz: Consiste en aprovechar el cambio del nivel del mar.
Energía de las olas: Consiste en aprovechar la fuerza de las olas para mover estructuras de fuerza batiente.
Energía Hidráulica: Consiste en aprovechar la fuerza de los saltos de agua.
Energía Geotérmica: Consiste en aprovechar el calor interno del planeta.
Energía Volcánica: Consiste en aprovechar el calor de los volcanes, allí donde el entorno lo permita. Islandia es el paradigma.

En España hay 6 centrales nucleares y un total de 8 reactores. El 23% de la energía que se consume en España es producida por reacciones de fisión o fusión de átomos, es decir que se producen en estas centrales. Sin embargo, estamos muy cerca del gran peligro nuclear. Nuestro vecino, el Estado Francés, paradigma del modelo atómico, produce el 80% de su energía en las centrales nucleares, contando con 58 reactores.

Las centrales nucleares españolas son:

C.N. Santa María de Garoña (Burgos)
C.N. Almaraz I y II (Cáceres)
C.N. Ascó I y II (Tarragona)
C.N. Cofrentes (Valencia)
C.N. Vandellós II (Tarragona)
C.N Trillo I (Guadalajara)

El Cabril (Córdoba) es el único cementerio nuclear español.

El 19 de Octubre de 1989, la central de Vandellós sufrió un accidente del nivel 3 (escala INES, accidente grave) al declararse un incendio en las turbinas. Por ahora, éste ha sido el accidente más grave ocurrido en España.
Redactado por Helena Escoda Casas (historiadora) y Albert Roca Enrich (periodista).
Redactado el 26 de abril de 2011.

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¿Por qué soy vegana?

La realidad de la granja y el matadero todavía pasan demasiado desapercibidos, todavía hay demasiada gente que desconoce lo qué para mi, hace algunos años, todavía era inimaginable: el horror de la carne.

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Por desgracia, tanto judíos, cristianos o musulmanes vivimos en el sí de una cultura extremadamente antropocéntrica, lo cual nos lleva a comportarnos de una forma profundamente especísta. Según los relatos mitológicos cristianos, el ser humano es lo mejor o el rey de la creación, por esta razón, todo lo que existe está en el Mundo para satisfacer las necesidades de la especie humana. Este principio que es puramente cultural y arbitrario es, precisamente, una de las principales causas de que el medio ambiente se haya degradado tanto, que algunas especies, tanto animales como vegetales, se hayan extinguido, y que la vida de millones de animales humanos y no humanos se haya desnaturalizado.

En 1859, Charles Darwin publicó su obra más famosa, El origen de las especies. Esta obra ha marcado un antes y un después en la Historia de la humanidad. Sin embargo, en el momento de su publicación, tales ideas escandalizaron a sus contemporáneos. Darwin ponía de manifiesto que la mitología cristiana carecía de base científica, por lo tanto se enfrentaba a la máxima autoridad moral del momento, pero lo que más molestó a la egolatría humana, fue que su teoría equiparara al ser humano a los otros animales. Darwin fue ridiculizado y caricaturizado, sus contemporáneos le dijeron que del mono vendría él, pero no el resto de los humanos.

Caricatura burlesca dirigida a Darwin, por Gill (1879).

Aunque, como vemos, Darwin recibió burlas, el tiempo le ha dado la razón. El ser humano es sencillamente es un animal más que se ha formado a partir de la evolución de otras especies ya extinguidas. Por lo tanto, el especísmo carece de base científica, no hay razón para creer que el ser humano es superior a las otras especies animales. Aunque el especísmo carece de base científica, como el racismo o el seximo, sigue habiendo especísmo, sexismo y racismo.

Las víctimas de especísmo son sobretodo los animales de granja, los cuales son criados exclusivamente para convertirse en comida para humanos.

Hace algunos años, el programa 30 minuts de TV3 emitió un documental que mostraba las espantosas condiciones en las cuales se criaba, transportaba y sacrificaba a los animales que luego comemos como si nada. En aquel entonces, yo todavía comía carne, aunque sentía una gran simpatía por la filosofía vegetariana y un gran amor por los animales. Lo cierto, es que aquel reportaje marcó mi vida para siempre, y des de entonces, no tan sólo dejé de comer carne y pescado, sino que me comprometí con el movimiento animalista.

De todas formas, la realidad de la granja y el matadero todavía pasan demasiado desapercibidos, todavía hay demasiada gente que desconoce lo qué para mi, hace algunos años, todavía era inimaginable: el horror de la carne.

Helena Escoda Casas
Licenciada en Historia por la UAB
Posgrado en Derecho Animal

Los orígenes de la tauromaquia: Causa de múltiples daños para la Historia de Ibéria

Este rumiante, en diferentes civilizaciones y culturas, ha simbolizado la fuerza, la virilidad, la capacidad para engendrar, la fertilidad, la deidad protectora de la agricultura etc…

Todavía no hay acuerdo por unanimidad sobre los orígenes de la tauromaquia. Lo cierto es que, tanto como su génesis, como su llegada hasta nuestros días, se deben a un cúmulo de circunstancias diversas.

Desde la prehistoria paleolítica, el ser humano ha cazado toros. De este hecho, conservamos variedad de pinturas rupestres. El toro salvaje, el bos primigenius taurus, fue domesticado en el período neolítico. Era utilizado como animal de tiro para el arado en las actividades agrícolas y, en menor medida, como recurso cárnico. Desde nuestras raíces prehistóricas, este animal ha sido dotado de una compleja simbología. Este rumiante, en diferentes civilizaciones y culturas, ha simbolizado la fuerza, la virilidad, la capacidad para engendrar, la fertilidad, la deidad protectora de la agricultura etc…

En los últimos y decadentes años del Imperio Romano, tenemos documentadas las primeras noticias sobre la participación de toros en espectáculos, cuya finalidad era ofrecer violencia gratuita. Estas prácticas eran llamadas venerationes, luchas en que animales luchaban contra otros animales, hombres luchaban contra animales o hombres y mujeres eran lanzados a las fieras como castigo deshonroso, ya sus muertes, se convertían en una diversión para el pueblo. Estos espectáculos duraban horas y se ofrecían en diversas modalidades.
Julio César fue quien introdujo los toros de Hispania en las venationes que se organizaban en el Coliseo de Roma. Un conocido matador de toros fue un tal Karpóforo. Ovidio describe que usaba una tela roja para llamar la atención del animal para que embistiera y luego lo mataba armado con una espada y un escudo. La mayoría de estos luchadores, llamados bestiarrii, eran condenados, prisioneros de guerra, desertores del ejército, esclavos condenados o voluntarios de clase humilde, los cuales se sentían atraídos por la posibilidad de dejar su condición de miserables, ya que los combatientes que conseguían salir vivos de las fieras, eran aclamados por el pueblo y gozaban de una gran popularidad.
Organizar estos espectáculos conllevaba grandes costes económicos, en los que participaba muchísima gente. Desde los cazadores que organizaban expediciones para capturar animales salvajes, hasta los encargados de hacer publicidad del evento.
La finalidad política que perseguía toda esta faena era entretener al pueblo, y en especial, a la gran masa de desocupados que había en el imperio decadente, que incluso llegaron a ser mantenidos por el propio Estado. De esta manera, se evitaban manifestaciones para reclamar derechos políticos, el reparto más justo de la propiedad y los disturbios en la ciudad. Al emperador Nerón le encantaba bajar a la arena de Coliseo a exhibirse matando leones. El historiador Suetónio nos cuenta que antes tomaba la precaución de limarles las uñas y los dientes, y debilitarles sin darles ni agua ni comida y con alguna sustancia aturdidora. El pueblo, que ignoraba tales trampas, aclamaba a su emperador porqué podía matar leones desarmado, como si nada. Esta política se conoce como el pan y circo (panem et circenses).

En la Hispania romana, también existían anfiteatros y circos, como los de Mérida, Tarragona, Itálica o Saelices. En la capital de cada provincia se organizaban venationes como las de Roma, según sus posibilidades y recursos.

En 206 a.C, bajo el dominio de Roma, llegó a la Península Ibérica, el culto a Mitra. Entre los ritos ceremoniales a este dios, existía uno en que se sacrificaba a un toro con un puñal y se bautizaba al fiel con su sangre.

Cuando Roma cayó, se formaron diversos reinos independientes. En Hispania se formó el reino godo. Este cayó bajo la conquista de los árabes, que empezó en 711. En 722, con la victoria cristiana en la Batalla de Covadonga, y en 732, con la victoria en la Batalla de Poitiers, empezó la Reconquista, y la formación de nuevos reinos cristianos.
Durante el período de formación de los reinos cristianos, el primer espectáculo taurino formalizado que conocemos tuvo lugar en León, en 815, aún bajo dominio árabe, aunque sus organizadores eran cristianos. El primer anuncio público de una corrida, del cual tenemos constancia, es el de la celebrada en Ávila, en motivo de la celebración de la boda del infante Sancho de Estrada en 1080. También hubo una corrida en 1107 para celebrar la boda de un tal Blasco Muñoz, en la localidad de Varea (Logroño). Para celebrar la coronación de Alfonso VII (1133), se corrieron varios toros, y en León en 1140, se ?festejó? de la misma manera la boda de su hija.

La tradición de correr a los toros (esta es la forma que desde el siglo XIII encontramos en los documentos para referir-se a estas matanzas) se ejecutaba para festejar bodas, coronaciones, bautizos, victorias en batallas, homenajes fúnebres, canonización de santos etc… Cualquier ocasión daba lugar a correr toros. Este entretenimiento, solía ser practicado a caballo por la nobleza e imitado a pie por el pueblo llano. En sitios como en la Plaza Mayor de Valladolid y a partir de 1619 en la de Madrid o en el parque de Buen Retiro, se solían practicar torneos medievales donde caballeros se enfrentaban entre sí, y más tarde, se soltaban toros que si embestían eran atacados y muertos con lanzas o eran perseguidos por una cuadrilla de jinetes que les clavaban lanzas (juegos de toros y cañas). En estos torneos, cuya finalidad era embrutecer al pueblo, se valoraba el toreo a caballo, que por definición era como lo realizaban los aristocráticos. La acción auxiliar que podían hacer los plebeyos para llamar la atención al toro, no merecía ninguna mención por parte de los cronistas oficiales. Cabe tener en cuenta, que en todos estos espectáculos medievales, se mataban toros, pero también se perdían muchas vidas humanas.

En la Edad Moderna, empiezan aparecer las críticas más severas contra esta práctica tan abominable. Las críticas se basan, sobretodo, debido a la gran cantidad de muertes humanas que provocaban. Estas muertes, no eran solamente a causa de las embestidas de toros, torear generaba peleas entre hombres, que acababan clavándose las lanzas entre ellos, así, como muertes debidas a avalanchas para asistir y poder ver de cerca tales espectáculos.

En 1567, el Papa Pio V emitió la bula De Salutatis Gregis Domici, en la cual prohibía los espectáculos taurinos, al ser calificados como ?cosa del Demonio, ajena a lo cristiano, debido a la gran cantidad de muertos, heridos y lisiados que provocan?. La Iglesia amenazaba con excomulgar a los que desobedecieran al papa y en no enterrar en tierra sagrada a los que murieran en estas prácticas. Sin embargo, se hizo caso omiso de esta orden papal, y por desgracia, su vigencia doró poco. El Papa sucesor, Gregorio XIII, con la bula Nuper Siquidem, en 1575, consentía de nuevo correr a los toros, ya que según le había informado el rey Felipe II, correr a los toros era tan beneficioso para sus reinos. En realidad esto no era así, todo esto era debido a su propio vicio y a las presiones que recibía por parte de la corte. El poeta Francisco de Quevedo en su epístola Contra las costumbres presentes de los castellanos, dirigida al Conde-Duque Olivares, se muestra crítico contra la crueldad infligida al animal y porqué estas matanzas descontroladas, tenían consecuencias nefastas para la agricultura.

Hoy desprecia el honor al que trabaja,
y entonces fue el trabajo ejecutoria,
y el vicio gradüó la gente baja.

Pretende el alentado joven gloria
por dejar la vacada sin marido,
y de Ceres ofende la memoria.

Un animal a la labor nacido,
y símbolo celoso a los mortales,
que a Jove fue disfraz, y fue vestido;

que un tiempo endureció manos reales,
y detrás de él los cónsules gimieron,
y rumia luz en campos celestiales,

¿por cuál enemistad se persuadieron
a que su apocamiento fuese hazaña,
y a las mieses tan grande ofensa hicieron?

¡Qué cosa es ver un infanzón de España
abreviado en la silla a la jineta,
y gastar un caballo en una caña!

Francisco de Quevedo y Villegas, 1630.

En 1700, llegó a España la dinastía borbónica, con el rey Felipe V. En motivo de su llegada, se ?festejó? corriendo a varios toros. Felipe V, procedente de una corte parisina mucho más avanzada y refinada que la castellana, consideró el espectáculo una fiesta bárbara, cruel y de mal gusto, que sólo daba mal ejemplo al pueblo. La nobleza castellana pudo acceder a unos nuevos usos y costumbres traídos por Felipe V, y de esta manera, los nobles abandonaron el toreo, considerado una costumbre castiza y medieval, y adoptó un comportamiento aburguesado y más refinado.

Entonces, la peble continuó la fiesta a su manera, casi siempre sin caballos, ya que resultaba un animal demasiado costoso para esas gentes. A partir de este momento empezó a configurarse el toreo como hoy lo conocemos, en que el protagonista es un hombre que torea a pie. Aunque la dinastía real intentó terminar con estas prácticas, tuvo que ceder y permitirlas debido al fuerte arraigo entre los españoles. Es durante el reinado de Carlos III (1759-1788) cuando se empiezan a construir las plazas de toros, cuyo antecedente arquitectónico es el anfiteatro romano. No todos los españoles veían con buenos ojos este desarrollo de la tauromaquia, sobretodo a partir de la construcción de las primeras plazas, las de Ronda, Sevilla, Olot… El liberal José Picón en su obra Pan y Toros alude, directamente, al carácter embrutecedor que tenía el circo romano, ya que veía en esta actitud taurina una forma de alejar al pueblo de la cultura cívica y de la política.

El cartel de toros más antiguo que conocemos data de 1763, para promocionar la inauguración de la temporada en Sevilla. En 1771 murió, cogido por el toro en la plaza, el primer torero de fama, cuyo nombre conocemos: José Cándido.

El inventor de la corrida moderna fue Joaquín Rodríguez Costillares (1743-1800), empleado del matadero de Sevilla, como toda su familia. Organizó las cuadrillas de toreros, los tercios de la lidia, el toreo de capa y la verónica, mejoró el uso de la muleta para que se clavara mejor en las carnes, inventó la estocada y el volapié, así como modificó el traje de torear.

El primer tratado de tauromaquia fue escrito en 1796, por José Delgado Guerra ?Hillo?, un discípulo de Costillares.

Cuando llega el siglo XIX, en toda Europa han empezado a erradicarse las costumbres en que se maltratan animales para entretener. Sin embargo, en España empieza un nefasto siglo taurino. Ahora, el torero que ha hecho fama entre el pueblo, es recibido en las cortes del rey como un héroe. El rey Fernando VII, el último rey absolutista, cerró la Universidad y abrió las escuelas de tauromaquia, desde donde se promocionó la tauromaquia que hoy conocemos. Cabe decir, que la tortura pública de animales humanos (brujas, herejes, delincuentes, etc…) y no humanos era corriente en toda Europa hasta el siglo XVIII, y en el XIX, se suprimieron. Por poner un ejemplo paralelo en Inglaterra eran frecuentes los bull-baitings, peleas entre perros y toros o mutilación de toros por seres humanos. Estas prácticas fueron prohibidas en 1824 y el mismo año se fundó The Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals. Inglaterra fue la cuna de la Ilustración, movimiento que en España casi no existió. La Ilustración no fue tan sólo un movimiento político e intelectual, fue también un movimiento moral. Los ilustrados siempre se opusieron a la tortura pública, como cosa degradante y embrutecedora, tanto infligida a personas como a animales.

El siglo XIX tiene innumerables ejemplos de lo que conllevaba la barbarie taurina. La ciudad taurina por excelencia, en aquel momento, fue Barcelona, esta ha sido la única ciudad del Mundo en toda la Historia que ha mantenido tres plazas de toros activas a la vez. Hay que tener en cuenta, que Barcelona deviene taurinísima paralelamente a su proceso industrialización. Barcelona fue el motor industrial de la España del XIX, por lo tanto, es donde vivían la mayoría de obreros. Las condiciones de vida de la clase obrera española del XIX, estaban entre las peores de Europa. Sólo en Rusia, la esperanza de vida era más baja que en España. Las vidas de los hombres y mujeres de aquel entonces eran bastante frustrantes. En las fabricas se trabajan unas catorce horas, las viviendas de los trabajadores no reunían las mínimas condiciones de salubridad, en la ciudad industrial se podía encontrar trabajo pero también la pobreza se hacía más visible y no se encontraba mejor calidad de vida, podía ser el escenario de las peores degradaciones. Como métodos de evasión se consumían grandes cantidades de alcohol y se iba a los toros. En 1835, en la plaza de la Barceloneta, El Toril, salieron seis toros mansos, es decir, que no embestían y destripaban a los caballos. El público indignado por ?la mala calidad de la corrida?, salió a la calle arrastrando un toro y se fue a quemar conventos e iglesias, con lo cual, gran cantidad de patrimonio artístico y documentos históricos de la ciudad, se hicieron humo. El dicho dice: Van sortir sis toros, tots sis dolents i aquesta fou la causa d?anar a cremar els convents. Si el toro era manso, y no cumplía las expectativas del publico con ganas de ver sangre, se le clavaban banderillas de fuego con pólvora, con lo cual se le causaba todavía más sufrimiento. Esta práctica se prohibió en el siglo XX, durante la dictadura de Primo de Rivera. Todavía, a principios del siglo XX, la bravura de las reses se medía con el numero de caballos que el toro destripaba, los cuerpos de los cuales no se retiraban de la plaza, sino que allí permanecían, como parte del espectáculo. Caballos muertos y agonizando destripados, era el reclamo del público, siempre irascible, que lanzaba al coso todo tipo de objetos y animales, práctica que se prohibió, para garantizar la seguridad del torero.

En definitiva, como afirmó Manuel Vicent, si el toreo es cultura, el canibalismo es gastronomía. Esta  “fiesta” no nos hace mejores, al contrario, porqué nos sociabiliza con estas crueldades, haciéndonos más indiferentes respecto al sufrimiento ajeno.

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Helena Escoda,
Licenciada en Historia por la UAB
Posgrado en Derecho Animal

http://www.tvanimalista.com/es/2009/06/27/conferencia-tauromaquia-simbolisme-i-historia/

Orígenes del Feminismo Histórico

Igual que los animalista de hoy, las mujeres de ayer lucharon por un mundo que no vieron, pero, sin embargo, su trabajo no fue en vano, gracias a ellas, hoy, conocemos un mundo más justo.

Las mujeres han pasado la mayor parte de la Historia marginadas de la vida cultural y política, siendo el espacio domestico el único reservado exclusivamente a su ámbito.

Aunque existe una genealogía sobre el pensamiento feminista que se remonta a la Edad Media, debemos situarnos al principio de la Edad Contemporánea para conocer las raíces del movimiento feminista reivindicativo y organizado, un movimiento importantísimo que transformó las sociedades europeas y norteamericanas.

Las primeras manifestaciones feministas estallan en el contexto de quiebra del Antiguo Régimen. El proceso político y social que se inició con la Revolución Francesa de 1789, fue continuado por un ciclo de olas revolucionarias que llegaran a su plenitud en 1848, momento llamado primavera de los pueblos. Estas revoluciones burguesas reivindicaban los derechos políticos del individuo. Sin embargo, estos momentos de plenitud, quedarían marcados para siempre como experiencias desiguales entre hombre y mujer.

En 1789, en el contexto de la Revolución Francesa, se redactó, en Paris, la primera Declaración de los Derechos del Hombre. En esta se destacaba que los hombres nacen libres e iguales en derechos. En 1791 Olimpia de Gouges redactó la primera Declaración de los Derechos de la mujer y de la Ciudadana (1971), el primer manifiesto feminista de la Historia, en el cual anunciaba que “la mujer nace libre y debe permanecer igual al hombre en derechos”.

La Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana de Olimpia de Gouges era un calco del Contrato Social de Rosseau y de la Declaración de Derechos del Hombre. En esta denunciaba que la Revolución había negado el reconocimiento de sus derechos políticos a las mujeres. Uno de los aspectos más notables fue el reconocimiento de la personalidad política de las mujeres como parte integrante del pueblo soberano y por lo tanto su derecho a voto, lo cual generaría una rama importantísima en la Historia de las mujeres: el sufragismo. Olimpia exigió el derecho a la libertad, a la propiedad, a poder acceder a cargos públicos y al reconocimiento de un contrato social entre hombres y mujeres que igualara los derechos entre cónyuges, hijos legítimos e ilegítimos y rechazara la doble moral sexual.

Veamos un fragmento de las palabras de Olimpia: “Las madres, las hijas, las hermanas, representantes de la nación, piden ser constituidas en asamblea nacional. Considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de las desgracias publicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una solemne declaración los derechos naturales, inalienables y sagrados de la mujer (…)”

Pese a la vocación universalista de la Revolución Francesa, en ella, las mujeres fueron totalmente privadas de sus derechos fundamentales. La misma Declaración de Derechos del Hombre de 1789 negó a las mujeres el ejercicio de ciudadanía. La radicalización del jacobinismo persiguió todas las actividades políticas independientes, razón por la cual Olimpia fue encarcelada y los clubes feministas clausurados y sus activistas reprimidas brutalmente. Finalmente, Olimpia fue guillotinada en 1793. Tras la consolidación del Imperio, el Código Napoleónico de 1804 negó a las mujeres sus derechos civiles creando una legislación que las discriminó, reduciéndolas al hogar como su único ámbito de actuación.

Pese el trágico final de Olimpia, su legado no quedó como si nada. En las olas revolucionarias de 1848, se formaron grupos armados de mujeres dispuestas a luchar por sus derechos políticos, mejora de las condiciones laborales, legalización del divorcio y el acceso a la educación. Se trata de las revolucionarias Vesubianas. En la Comuna de París, un siglo después del manifiesto de O. De Gouges, tomó lugar la primera conciliación entre los intereses de la clase obrera global incluyendo los derechos de la mujer. La activista más notoria que participó en la Comuna fue la conocida Virgen Roja, Louisa Michel.

En Gran Bretaña las feministas tuvieron un nivel de lucha tan relevante como las francesas. Su punto de partida se sitúa en una contemporánea de Olimpia: Mary Wollstonecraft. Su obra Vindicación de los Derechos de la Mujer de 1792 es un texto fundamental en la Historia del Feminismo anglosajón. Partiendo de las ideas del igualitarismo inglés del siglo XVIII, Mary señaló un paralelismo entre la tiranía ejercida por el monarca sobre el pueblo y la tiranía ejercida por el marido en el hogar. Negó que las mujeres fueran inferiores a los hombres en capacidad intelectual y atribuyó la ignorancia de las mujeres a una estrategia diseñada por los hombres para mantener su hegemonía. Según Mary, había sido el predominio masculino en el orden social lo que había impedido a las mujeres expresar sus virtudes intelectuales libremente. El rol de las mujeres sólo se limitaba al hogar lo cual impedía el desarrollo de una personalidad intelectual individual. El acceso a la educación era esencial para situar en iguales condiciones hombres y mujeres, y formar a las últimas para que pudieran conseguir su autonomía económica.

Mary Wollstonecraft fue una figura clave en el feminismo radical ubicado en el contexto histórico de finales del s.XVIII y principios del s.XIX, aunque no dio una especial importancia al sufragismo y su figura fue mediatizada por su condición de burguesa. Fue ridiculizada y objeto de burlas múltiples como el resto de activistas de su siglo, se le llamó burlescamente la hiena con faldas.

Veamos un fragmento de las palabras de Wollstonecraft: “Si la mujer es capaz de comportarse como un ser racional, no hay porqué tratarla como una esclava, o como una bestia que depende de la inteligencia del hombre cuando se une a él.”

A finales del siglo XIX, la reivindicación del derecho a voto fue la principal reivindicación de las mujeres. Este movimiento se conoce como sufragismo. Las sufragistas centraban grandes esfuerzos en esta reivindicación porqué con el voto podrían participar en la elaboración de leyes, de esta manera conseguir la igualdad jurídica entre hombres y mujeres. Un folleto sufragista inglés recogió los argumentos de Olimpia de Gouges “Las mujeres hemos de obedecer las leyes igual que los hombres y por lo tanto hemos de tener voz para decidir su elaboración”.

Una de las primeras medidas conseguidas por el movimiento sufragista británico fue el Acta de Reforma de 1868, que permitió que las mujeres propietarias ejercieran el derecho a voto, aunque sólo en elecciones municipales, pero las mujeres casadas quedaron excluidas porqué dependían de sus esposos. En 1882, el Acta de Propiedad de la Mujer Casada mejoró la situación de estas ya que reconocía el derecho a disponer libremente de sus bienes e ingresos, aunque sin permitirles el voto.

En los Estados Unidos los movimientos feministas estuvieron influidos por los europeos, especialmente del británico y del francés. La gran diferencia entre Europa y América es que la movilización norteamericana partió de las desigualdades establecidas por el sistema político-liberal. El feminismo norteamericano emergió en una realidad supuestamente democrática, pero que excluía a mujeres, esclavos y esclavas, siendo estas últimas, víctimas de una doble discriminación. Por esta razón los movimientos feministas estuvieron vinculados a los movimientos sociales como el abolicionismo, el cual se convirtió en una plataforma de concienciación y aprendizaje para estrategias posteriores de lucha política para conseguir derechos para las mujeres. Aunque antes del desarrollo político del movimiento antiesclavista, la mujer estadounidense tenía conciencia de su situación, estas analogías con los esclavos les ayudaron a desarrollar un discurso específico sobre la situación femenina. El abolicionismo desarrolló una percepción política de la opresión femenina, lo cual fomentó una organización colectiva que contribuyó al desarrollo del feminismo como movimiento político.

Aunque en Estados Unidos la mayoría de las mujeres tenían vetado el derecho a la educación, el analfabetismo femenino estaba casi erradicado porqué las prácticas religiosas protestantes promovían la lectura libre de los textos bíblicos. En 1848, el mismo año que Karl Marx redactó el Manifiesto Comunista, se redactó la Declaración de Seneca Falls. Aunque este último haya sido objeto de amnesia histórica, ambos son textos fundamentales en el desarrollo de la Historia Social y Política.

La Declaración de Seneca Falls, a diferencia de los textos de Olimpia y Mary, es el primer manifiesto feminista redactado por un colectivo de mujeres reunidas en un congreso. Manifiesta un alto grado de concienciación feminista, formulando una denuncia de las vejaciones ejercidas por el hombre respecto a la mujer. Reivindicó la igualdad entre hombre y mujer, subrayando que el hombre imponía vulnerando los derechos de la mujer, exigía la igualdad de salarios y de opciones laborales, el derecho a la libertad, a la propiedad y a la participación política, el acceso a la educación, la igualdad en el matrimonio, la abolición de la doble moral sexual, y por último, la eliminación de la supremacía masculina. Además anticipó reivindicaciones que se generalizaron en la década de los años setenta del siglo XX, en la segunda gran oleada de reivindicaciones feministas de la Historia.

La Declaración de Seneca Falls estaba inspirada en la Declaración de Independencia Norteamericana,  las feministas integraron el sufragio femenino con el sufragio negro, táctica que las alejaría de los abolicionistas, para hacer hincapié a un activismo autónomo.

Veamos un fragmento de la Declaración de Seneca Falls: “El hombre ha usurpado incluso las prerrogativas del mismo Jehová, al pretender que tiene derecho a asignar a la mujer un campo de la educación, cuando en realidad esto es privativo de su consciencia y de su Dios”.

Todas ellas se enfrentaron a lo imposible, fueron mártires que trabajaron por un mundo que no vieron, sin embargo su trabajo no fue en vano, hace un siglo era impensable que en cualquier país el número de mujeres universitarias superaría el número de hombres, ahora esto es una realidad. En países como Alemania y Chile una mujer ha llegado al frente de sus respectivos gobiernos, y en países de profunda tradición machista como España, una mujer ha llegado a la vicepresidencia del gobierno. Todo esto era impensable hace menos de un siglo, un período de tiempo relativamente breve. El ejemplo de las luchas de estas mujeres para conseguir sus derechos nos sirve para no desanimarnos, no las pararon ni las burlas ni la represión. Gracias a ellas, hoy, hemos conocido un mundo más justo. Cualquier lucha es viable y provechosa si es por una causa justa, nadie puede decirnos que nunca conseguiremos nuestro sueño, nuestros esfuerzos valdrán la pena, el tiempo nos dará la razón.

Helena Escoda Casas
Licenciada en Historia por la Universidad Atónoma de Barcelona
Posgrado en Derecho Animal

¿Cómo frenar el cambio climático cambiando nuestros hábitos alimentarios?

El sector ganadero es responsable de la emisión de hasta el 18% de los gases de efecto invernadero. La lucha para frenar la llegada del mayor desastre ecológico de la Historia también pasa por mejorar nuestra alimentación.

Frenar el cambio climático es el gran reto al cual la humanidad debe enfrentarse de forma inminente. Los causantes del calentamiento global no son tan sólo la industria y el transporte, nuestros hábitos alimentarios también tienen un coste ambiental notable (cultivos, procesos de elaboración, envase, refrigeración, transporte, cocción…). La carne es uno de los alimentos que tiene un mayor coste ambiental. El sector ganadero es responsable de la emisión de hasta el 18% de los gases de efecto invernadero. La lucha para frenar la llegada del mayor desastre ecológico de la Historia también pasa por mejorar nuestra alimentación ya que adquirir unos hábitos alimentarios saludables puede salvar nuestro planeta.

El 28 de Noviembre de 2006, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) presentó un informe titulado La Larga Sombra del ganado (Livestock’s Long Shadow) en el cual se demuestra que la ganadería genera más emisiones de gases de efecto invernadero que los automóviles. Esta afirmación es, aparentemente, extraña. ¿Qué es lo que hay detrás de la ganadería industrial para que esta haya devenido insostenible?

La desnaturalización nuestras vidas, especialmente, en los hábitos alimentarios, ha generado un gran desequilibrio en el planeta. La ganadería industrial ha devenido un problema insostenible ecológica y económicamente, debido a la gran cantidad de animales que se “producen”, por la alimentación que se suministra a los mismos y por las condiciones de vida con las cuales se les mantiene. La Larga Sombra del Ganado, ha sido dirigido por el economista agrícola Henning Stenfield. Este detallado análisis demuestra que la ganadería es responsable de hasta el 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero y que a la vez el aumento del consumo de productos cárnicos es la principal causa de la deforestación de selvas, bosques y sabanas.

En la actualidad, el consumo de productos de origen animal parece haberse democratizado. El bistec diario ya no es un lujo que sólo puedan permitirse las clases más pudientes. Personas de todas las clases sociales consumen productos cárnicos a diario, lo cual, hace algunos años, era inimaginable. Sin embargo, este aumento disparatado del consumo de carne ha conllevado consecuencias nefastas para nuestra salud, para los animales y para el equilibrio económico y ecológico de nuestro planeta. El aumento de la cantidad tiene como contrapartida la disminución de la calidad, un gran coste medioambiental y la vulneración sistemática de los derechos de los animales.

Las granjas de la Era Postindustrial han dejado de ser aquellos espacios aparentemente bucólicos en los que el ganado pastaba placidamente en campos verdes. Una nave de hormigón en la que los animales se encuentran confinados y se alimentan a base de piensos elaborados con soja transgénica, beben agua mezclada con antibióticos y hormonas que estimulen el crecimiento, es el prototipo de granja industrial europea de nuestros días. Este sistema se conoce como ganadería intensiva, lo cual consiste en engordar el ganado en muy poco espacio y en muy poco tiempo, para mandarlo lo antes posible al matadero y obtener una productividad muy alta y, lógicamente, un mayor beneficio económico. La mayoría de animales destinados al consumo humano pueden ver el Sol por primera vez en su vida, el día que son trasladados al matadero en camión. El resultado de este proceso es una carne barata, pero que ocasiona innumerables sufrimientos a los animales, que es nociva para nuestra salud y para la de nuestro planeta.

¿Por qué la ganadería contribuye en aumentar el calentamiento global?

Las claves básicas que configuran la responsabilidad de la ganadería en el aumento de la temperatura global son dos: en primer lugar, la existencia masiva de ganado no integrado al medio y, segundo, la concentración del mismo.

Primero: La existencia Masiva de ganado:

El ganado bovino encabeza la ganadería a nivel global. Actualmente, existen aproximadamente 1.250 millones de reses de ganado bovino (bos taurus) en todo el Mundo. En ningún momento de la Historia ha existido semejante cantidad desorbitada de bóvidos ni de las otras especies que son utilizadas como ganado. Los sistemas de ganadería intensiva y/o industrial permiten que se “produzcan” más animales de los que corresponderían en el marco del equilibrio natural. En estado salvaje nunca habrían nacido tantos bóvidos, porcinos o pollos, ya que esta superpoblación habría condenado la especie a la extinción. La domesticación ha hecho posible esta proliferación determinada por la selección artificial, con lo cual, los animales nacen por voluntad humana y estos dependen del ser humano para que les suministre alimento. La sobrepoblación de ganado ha conllevado que el 30% de la superficie terrestre del planeta esté ocupada por pastos y granjas industriales. El espacio que ocupa todo este ganado es la primera pieza del engranaje de un sistema de producción de alimentos que se ha resultado ser inviable. Con el aumento del consumo de carne, cada vez, más masa forestal es destruida para convertirse en campos de pasto, pero esto no es lo peor. La segunda pieza conduce hacia una función todavía más complicada, todo este ganado debe ser alimentado, por tanto, cada vez, más masa forestal es destruida para convertirse en campos de cultivos para elaborar piensos. Todo esto no genera únicamente un desequilibrio ecológico importante, también genera un desequilibrio económico.

El 26 de Mayo de 2008, en el artículo Póngase a dieta, publicado en el diario El País, Josep Borrell, Presidente de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo, afirmaba que “Si Malthus levantara la cabeza, creería que la competición por los alimentos escasos no es entre humanos, sino entre humanos y animales .Y, además, nos diría que la producción de carne no es “rentable” en términos de balance de recursos (tierra, agua, calorías vegetales)”. Para producir un kilogramo de carne, el bóvido debe consumir previamente una media diez quilos de proteína vegetal. El porcino cuatro y las aves entre dos y tres. El consumo cárnico de los países desarrollados ha conllevado que el 78% del total de los cultivos globales (lo que equivale al 33% de la superficie terrestre del planeta) se destine a la fabricación de piensos y forrajes para engorde de ganado. Si la demanda de carne no fuera tan elevada, no sería necesario criar tantos millones de reses, por tanto, tampoco sería necesario alimentarles y los cultivos que se destinan a la fabricación de piensos podrían destinarse directamente al consumo humano y erradicar así el problema de los 850 millones de seres humanos mal nutridos, pero, es más, ni tan sólo sería necesario el uso de tanta superficie de tierra, ya que se podría alimentar a todo el mundo con menos cultivos. Lo cierto es que pretender que los seis mil millones de seres humanos que compartimos la Tierra podamos acceder al mismo nivel de consumo diario de productos de origen animal, supondría un auténtico déficit en tierras y agua, ya que no existe superficie cultivable suficiente para alimentar a tanto ganado. Frenar el consumo de carne es frenar la demanda de tierras, lo que se traduce en frenar el problema de la deforestación.

La superpoblación de ganado no exige únicamente superdemanda de tierras y consecuentemente deforestación. El sistema digestivo de los rumiantes (vacas, ovejas, búfalos y cabras) es la causa de la emisión del 37% del total de las emisiones de gas metano (CH2), un gas hasta veintitrés veces más nocivo que el dióxido de carbono (CO2). Obviamente, estos animales siempre han producido metano, pero jamás había existido semejante cantidad de reses. El desequilibrio cuantitativo y la no integración de estos bóvidos al medio ha generado un gran problema en la atmósfera derivado de las emisiones de metano producido en sus estómagos. Una sola vaca puede producir hasta novecientos litros de metano al día. El problema del metano ha sido tomado muy seriamente por el gobierno neozelandés, uno de los más activos en la lucha contra el cambio climático, el cual ha implantado la Flatulence Tax, es decir (y, aunque lo parezca, no es ninguna broma) un impuesto a los ganaderos por la contaminación generada por el metano de las flatulencias de las vacas.

Correlación entre consumo de carne, deforestación y cultivos transgénicos; ¿Qué ocurre con la soja?

Hasta hace muy pocos años, la industria ganadera utilizaba harina de huesos y restos cárnicos para elaborar los piensos para alimentar el ganado. Este tipo de pienso, efectivamente, engordaba mucho y muy rápidamente, pero resultó ser el factor determinante de la enfermedad de la vacas locas (Encefalopatía espongiforme bovina) que causó un verdadero desastre en Europa. De las vacas locas deberíamos aprender una lección que parece que todavía no hemos aprendido. No podemos desnaturalizar la alimentación a un animal herbívoro solamente porque nos interese económicamente. Por tratar como meras máquinas de producción de carne a los animales, se puso en riesgo la salud de una población en su mayoría desinformada, provocando una crisis vergonzosa que mostraba un gran desprecio por la vida. Desde entonces, los piensos proteínicos se elaboran a base de harina de soja (en su mayoría transgénica), harina de maíz o harina de pescado. Por su valor proteínico y su coste menor, la harina soja se ha convertido en la principal materia prima para la fabricación de piensos, un producto cuya demanda es altísima porque la demanda de carne es también altísima.

La soja (Glycine Max) es una leguminosa de origen asiático apreciada por su gran valor nutritivo, especialmente, por su alto contenido proteínico. Las poblaciones orientales han consumido soja desde tiempos inmemoriales y se han beneficiado de sus propiedades. El cultivo de soja es un factor muy valioso si se efectúa en el marco de un cultivo por rotación estacional, ya que fija el nitrógeno en los suelos. En cambio, el monocultivo de soja acarrea desequilibrios ecológicos si se mantiene prolongadamente.

La soja no es un invento de la manipulación genética, pero, desafortunadamente, la mayoría de soja de nuestros días ya no es aquella soja tradicional que aportaba múltiples beneficios y su cultivo tampoco sigue la rotación estacional. Las virtudes de la soja han resultado muy atractivas para las empresas de manipulación genética de semillas para poder ofrecer una solución a los productores de carne barata. Este es el por qué del desastre ecológico generado por quienes han manipulado y reinventado la soja a su conveniencia. La manipulación genética de plantas ha permitido crear una semilla de soja altamente residente a al herbicida selectivo Roundup (fabricado por la corporación Monsanto), lo cual causa una importantísima pérdida de biodiversidad y el monocultivo de esta soja en grandes extensiones de forma prolongada causa un gran desgate del suelo. Las llanuras de Estados Unidos, Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay son las grandes productoras de soja transgénica a nivel mundial. La corporación estadounidense Monsanto es la productora de la semilla, la cual tienen patentada de manera que obligan a los campesinos a pagar regalías sobre parte de la cosecha que utilicen para volver a sembrar, además de venderles el herbicida al cual es resistente.

La gran expansión de áreas destinadas al monocultivo de soja transgénica ha sido una de las principales causas de la deforestación de selva tropical. Aunque las selvas tropicales sólo ocupen el 6% del área terrestre del planeta, concentran los espacios con mayor biodiversidad y tienen más capacidad para suprimir el dióxido de carbono (CO2), por tanto, son imprescindibles para contrarrestar el efecto invernadero. La prohibición del uso de las harinas cárnicas en la elaboración de piensos ha disparado la demanda de soja. Hoy, el cultivo de la soja representa el 26% del total de la producción global. Sólo en Brasil se cultivan 52,3 millones de toneladas de soja cada año. La mayoría de esta producción se exporta a Europa y Estados Unidos para el engorde de ganado, este es el por qué de tanta producción de soja. El transporte marítimo o aéreo de soja, lógicamente, también tiene costes ambientales.

Quines consumen hamburguesas aptas para vegetarianos elaboradas con soja, en realidad, consumen menos soja que aquellos que consumen hamburguesas de carne ya que se debe tener en cuenta el balance final. No es la soja destinada al consumo humano la que destroza las selvas, sino la soja destinada al engorde de ganado. Cada kilo de carne acumula entre cinco y diez quilos de soja y dieciséis mil litros de agua. La comercialización de soja trasngénica de peor calidad no se destina al consumo humano, sin embargo, la carne de los alimentados con soja transgénica se sirve cada día, sobretodo, en restaurantes de cadenas de comida rápida. Los efectos que la soja transgénica tratada con herbicida Roundup puede provocar sobre la salud humana todavía se mantienen en una gran incertidumbre, pero la corporación Monsanto acumula numerosas demandas de damnificados en diferentes países.
Segundo: La concentración del ganado en granjas industriales:

Pero, además de la sobrepoblación de especies domesticadas para el consumo humano, la concentración del mismo en espacios reducidos (ganadería intensiva) provoca que el problema de la emisión de gases se agrave todavía más. La emisión de gases no deriva solamente de las flatulencias de los rumiantes sino también de la acumulación de sus deshechos y orina.

Antiguamente, el ganado pastaba en campos y su estiércol era aprovechado siendo absorbido de forma natural por la tierra. En la actualidad, las grandes concentraciones de animales generan exceso de estiércol. La acumulación de todos estos desechos en poco espacio supone demasiada cantidad para poder ser absorbida por la tierra. Así es como destruyen el suelo y contaminan las aguas subterráneas.
Aparentemente, el estiércol no debería ser un problema, ya que es materia orgánica y debería aprovecharse como abono para los cultivos. Pero la cantidad excesiva y, sobretodo, la alimentación desnaturalizada del ganado no permiten que se cumpla este proceso natural. Para garantizar que el engorde sea lo más rápido posible, animales herbívoros que deberían tener una alimentación fibrosa, son alimentados con piensos proteínicos. Estos piensos contienen más proteínas de las que estos animales pueden metabolizar, debido a esta alimentación no adecuada, sus desechos no sirven como abono, todo lo contrario, devienen dañinos para el suelo. Respecto a la alimentación no adecuada del ganado hay que tener en cuenta dos aspectos muy importantes que afectan directamente al medio ambiente y a nuestra salud. Por un lado, la granja industrial mantiene animales confinados, lo cual es muy poco higiénico ya que se dan las condiciones óptimas para la proliferación de todo tipo de enfermedades infecciosas. Para evitar desastres sanitarios, se mezclan con el agua y la comida grandes cantidades de antibióticos. Estos antibióticos son, en parte, expulsados a través de la orina, por ello, dañan los ecosistemas acuáticos y nuestra salud cuando nos comamos el bistec.
Además de metano, las toneladas de estiércol acumuladas en las granjas industriales provocan la formación de dos gases que el Protocolo de Kyoto establece que deben reducirse inminentemente. La acumulación de estiércol libera grandes cantidades de nitrógeno, que en su reacción con el oxigeno forma el óxido nitroso, conocido también como gas de la risa. El óxido nitroso (N2O) es hasta doscientas veces más nocivo que el dióxido de carbono (CO2). La alimentación proteínica acentúa más el problema causado por este gas, ya que en la biomasa se encuentran de forma natural grandes cantidades de nitrógeno en forma de proteínas. Cuando los rumiantes ingieren proteínas, el nitrógeno que expulsan a través de sus excrementos y orina es más reactivo y facilita todavía más la formación de óxido nitroso. El 65% del global de emisiones de este gas derivan de la ganadería.

El segundo gas deriva de la acumulación de estiércol mezclado con orina. Es el compuesto de nitrógeno o amoniaco (NH2), el cual se forma a partir de la evaporación de la orina y de la humedad del estiércol (muy especialmente el avícola). La contaminación por amoníaco es muy grave a nivel regional ya que causa acidificación del suelo y contaminación de ecosistemas acuáticos, además de contribuir en la formación de la lluvia ácida y causar enfermedades respiratorias y otros tipos de irritaciones. El 68% de las emisiones globales de amoníaco proceden del sector ganadero.

En el balance final, el estudio elaborado por la FAO también ha concluido que el 9% del global de emisiones de CO2 derivan de actividades relacionadas con el sector ganadero, tales como transporte de ganado, transporte de forrajes, funcionamiento de maquinaria de matadero, plantaciones de forraje, etc. El almacenaje de fertilizantes, abonos y el uso de pesticidas y herbicidas liberan nitrógeno y amoníaco, además de otras sustancias perniciosas.

Reflexiones:

En Agosto de 2008, el presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), Rajendra Pachauri, recomendó a los ciudadanos europeos y estadounidenses reducir el consumo de carne como medida para combatir el cambio climático. “Se debería comer menos carne.” Según declaró Pachauri en el Parlamento Europeo en respuesta a la pregunta de un eurodiputado que le preguntó sobre los comportamientos que los ciudadanos deberían adoptar contra el calentamiento global. “La gente estaría más sana y los países también saldrían beneficiados”. Pachauri, en declaraciones al periódico británico The Observer hizo una interesante reflexión “Es más fácil reducir el consumo de carne que prescindir del transporte”.

El excesivo consumo de carne de sociedades como la nuestra es pernicioso para la salud porque esta relacionado con diversas enfermedades: obesidad, hipertensión, diabetes, osteoporosis, cáncer de colon (entre otros), enfermedades coronarias, accidentes cardiovasculares, etc. Mucho antes que se conociera la relación entre la ganadería y el cambio climático, las autoridades sanitarias ya habían advertido, por motivos de salud, que se consumían proteínas de origen animal en exceso. Ahora, sabiendo el daño que esta dieta desequilibrada causa a nuestro planeta tenemos aún más razones para aprender a alimentarnos mejor. Reducir la ganadería significa reducir los campos destinados a cultivos de forrajes. Este puede ser el primer paso para empezar la supresión de los cultivos tansgénicos y recuperar masa forestal y sistemas de agricultura tradicionales, además, permitiría que millones de toneladas de cereales destinadas a forrajes fueran destinadas directamente al consumo humano. Los desequilibrios ocasionados por los excesos de la carne, nos permiten afirmar que un vegetariano   además de respetar la vida de todas las especies es un activista en defensa de nuestro planeta y de aquellos que sufren enfermedades derivadas de la malnutrición.
Helena Escoda Casas

Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona
Posgrado en Derecho Animal

Racismo, sexismo y especismo, causas y conexiones

Las razones por las cuales existen desigualdades entre seres son económicas, pero a menudo, se ha pretendido encontrar una explicación natural para poder justificar las injusticias cometidas por los seres humanos.

rassexismo

La dinámica de tres mil años de Historia de la Humanidad ha estado condicionada por las desigualdades entre animales humanos y entre animales humanos y animales no humanos. Estas injusticias han sido la causa de miles de guerras, una constante en las relaciones humanas. Las razones por las cuales existen desigualdades entre seres son económicas, pero a menudo, se ha pretendido encontrar una explicación natural para poder justificar las injusticias cometidas por los seres humanos. Estas explicaciones se han transmitido a través de las creencias religiosas o a través de la pseudo ciencia, construyendo un cuerpo explicativo del supuesto orden natural de las cosas.

Actualmente, los animales humanos se encuentran divididos en función de sus recursos económicos, lo que conocemos por clases sociales.

A lo largo de la Historia han existido, y siguen existiendo por desgracia, tres fuentes fundamentales (aunque no únicas) de exclusión y discriminación: el racismo, que discrimina a los seres en función de su raza, el sexismo que discrimina a los seres en función de su sexo, y el especismo, que a pesar de ser el menos conocido, es el más extendido y el menos combatido. Especismo, es un derivado del vocablo latino species-ei, y se refiere al desprecio y falta de respeto que padecen todas las especies bajo el dominio del homo que se autollama sabio dos veces.

A pesar de la existencia de estas tres discriminaciones, no hay ninguna razón biológica que determine que una raza sea más inteligente que las otras. Igualmente, hombres y mujeres tienen el mismo rendimiento intelectual y los seres humanos son una especie animal más, fruto de la evolución de otras especies ya extintas.

La causa del racismo no es la variedad de razas, la causa del sexismo no es la existencia de dos sexos ni la causa del especismo es la existencia de miles de especies animales diferentes. Estas tres lacras comparten la misma razón de ser, hay racismo, hay sexismo y hay especismo, por motivos ECONÓMICOS.

Veamos una breve introducción a cada una de estas lacras:

Racismo

Históricamente, el racismo se ha expresado de forma extrema con la total negación de derechos hasta el punto de utilizar como esclavos o como comida a los seres con otro color de piel.

La esclavitud institucionalizada fue un hecho normal en el Mundo Occidental hasta principios del siglo XX. Veamos diferentes casos de aplicación del racismo pasados y presentes:

Los europeos (y sus descendientes en otros continentes) siempre han sentido una superioridad natural respecto a las otras etnias, creyendo que la civilización europea era superior a todas las otras sociedades del Mundo. Esta supuesta superioridad europea se ha justificado especialmente desde el punto de vista religioso, es decir: la Cristiandad era la única fe verdadera, todas las otras religiones eran herejí­as o creencias de grupos de ignorantes idolatras, que merecí­an ser civilizados por la verdadera civilización.

Con la formación de las primeras sociedades complejas y los posteriores Estados, encontramos ejemplos de aplicación del racismo o sentimiento de superioridad natural hacia otros pueblos y no solamente por parte de los europeos. Por ejemplo, en los tiempos del Imperio Romano los ciudadanos de Roma tení­an privilegios que no tení­an el resto de ciudadanos de las provincias del Imperio. Los pueblos que lucharon contra Roma pero que perdieron la guerra, quedaban relegados a la categorí­a de esclavos, los cuales sostení­an el sistema económico de la maquinaria imperial.
Éstos eran usados como mano de obra para todo tipo de trabajos pero también en la industria del entretenimiento, ya que su maltrato y muerte se podí­a convertir en un espectáculo en el Coliseo. En el caso romano los esclavos no eran utilizados como comida, por que era más rentable convertirlos en mano de obra gratuita.

La aplicación del racismo hasta el punto de utilizar a las gentes de otros pueblos como ví­ctimas de los sacrificios religiosos y como alimento, se daba en algunas civilizaciones mesoamericanas, la más importante de las cuales fue en el Imperio Azteca. De hecho, el canibalismo fue una práctica abundante en las sociedades prehistóricas, en la Pení­nsula Ibérica tenemos pruebas arqueológicas de ello en el conocidí­simo yacimiento de Atapuerca (Burgos). Con la aparición del Estado y el desarrollo de instituciones, el canibalismo se erradicó, pero no por motivos compasivos, sino por motivos pragmáticos, ya que usar a los enemigos o a otros pueblos como esclavos era más rentable.

El canibalismo azteca ha traí­do numerosos dolores de cabeza a cientos de antropólogos que no encontraban una explicación lógica a la institucionalización de esta práctica en una civilización que desarrolló un gran refinamiento en las artes, la ciencia y el culto al cuerpo. En 1977, el antropólogo Michael Harner presentó una teorí­a revolucionaria sobre el canibalismo azteca (1, Ver Notas). A pesar de recibir muchas crí­ticas, ésta es la única que ha presentado un cuerpo explicativo lógico y sin contradicciones, una interpretación valiente y sincera que por sus semejanzas al trato que hoy damos a los animales ha causado pavor. Según Harner, el canibalismo azteca se debe a circunstancias medioambientales, a causa de un crecimiento demográfico desfrenado en una tierra que ofrecí­a escasos recursos. Hacia el 9000 a.C., en las tierras altas del actual Estado Mexicano, la mayor parte de la mega fauna pleistocena se extinguió debido a los cambios climáticos, con lo cual, los hombres y mujeres del Neolí­tico Mesoamericano no tuvieron la oportunidad de domesticar especies de animales de gran tamaño para el consumo humano. Este hecho constituye una gran diferencia con el Viejo Mundo. Estas sociedades no tení­an la oportunidad de comer carne roja de otros grandes mamí­feros y disponí­an de recursos vegetales muy limitados. Por ello, con el desarrollo de la civilización se continuó consumiendo carne humana pero de forma institucionalizada. A falta de animales y otros recursos, seres humanos comí­an a otros seres humanos con toda normalidad. Lógicamente, para la etnia dominante -los mexica, habitantes de la capital imperial Tenochtitlán- cualquier humano no era comestible. Los humanos comestibles eran prisioneros de guerra de otras etnias y procedentes de las ciudades sometidas al Imperio Azteca, las cuales tení­an que pagar sus tributos humanos, es decir: ví­ctimas para los sacrificios religiosos que después se convertirí­an en comida para humanos.

A medida que el Imperio Azteca se expandí­a y devení­a más poderoso los aztecas se volví­an más caní­bales, porqué podí­an capturar a más gente y conseguir más prisioneros de guerra.

La teorí­a de Harner defiende que el agotamiento extraordinario de los recursos animales determinó el comportamiento del Estado Azteca, ya que prohibir el consumo de carne humana habrí­a comportado carestí­as y mantener a los prisioneros de guerra vivos para esclavizarlos hubiese empeorado más la situación causando sobrepoblación y en consecuencia, más escasez de alimentos. Para el Imperio Azteca ofrecer como comida a los prisioneros de guerra era la manera de compensar la lealtad al trono de los guerreros que luchaban para engrandecer el Imperio.

La justificación moral de la institucionalización del canibalismo se encontraba en la filosofí­a religiosa de los aztecas. Según ésta, los dioses se alimentaban de corazones humanos y los humanos tení­an la obligación de mantener a los dioses con tales ofrendas, si no se cumplí­a esta obligación el Sol se apagarí­a para siempre y la vida desaparecerí­a. Por lo tanto, habí­a que sacrificar humanos para extraer sus corazones. Era una necesidad vital. Los sacrificios se realizaban como rituales en los templos dedicados a las deidades, los cuales estaban situados a lo alto de las pirámides que los sostení­an. Allí­, los prisioneros eran atados y sufrí­an una muerte terrible, se les abrí­a el pecho con un cuchillo de obsidiana y se les arrancaba el corazón en vida. Este ritual inspiró una de las escenas más famosas del cine, en Indiana Jones en busca del Arca Perdida. Una vez los sacerdotes habí­an extraí­do los corazones, estos se colocaban en un altar antropomorfo (Chac Molt) y eran quemados. Los cuerpos, en cambio, se lanzaban hacia abajo para ser recogidos y cocinados. Los sacrificios eran diarios por lo tanto, el consumo de carne humana también y sus principales consumidores eran las clases más acomodadas.

Las creencias religiosas aztecas reflejaban su pragmatismo económico y sus necesidades de supervivencia. Las exigencias en sacrificios humanos dictadas por los dioses, reflejaban la voluntad expansionista de los aztecas. Desde una perspectiva económica, habí­a mucho que ganar institucionalizando la antropofagia.

Pero las aplicaciones sorprendentes del racismo no acaban aquí­. En nuestra Historia reciente tenemos múltiples ejemplos.

Desde finales de la Alta Edad Media hasta finales del siglo XIX, los europeos han utilizado a los pueblos de otros continentes para ser su mano de obra gratuita, es decir: esclavos. Cuando Colón y los Pinzones llegaron a América, los amerindios fueron esclavizados a través de los sistemas de la encomienda y la mita, la gran cantidad de oro y de plata que los recién llegados encontraron en el Nuevo Mundo les hizo perder todo tipo de escrúpulos en su trato a los indí­genas. La altí­sima tasa de mortalidad eliminó por completo los indí­genas de todas las islas del Mar de las Antillas. La alta presencia de personas de origen africano en paí­ses como Cuba, Jamaica, Haití­, República Dominicana o Brasil y Portugal se debe a la siniestra historia de la trata de esclavos, traí­dos de África por exterminio de autóctonos y por otros intereses económicos.

Los esclavos eran capturados en el centro de África, una vez marcados eran embarcados con destino a América. Las condiciones de traslado no eran precisamente buenas, con lo cual muchos de ellos morí­an durante el transporte. Una vez llegados a tierra firme, los supervivientes eran vendidos a familias propietarias de grandes tierras. Se estima que unos cincuenta millones de personas fueron ví­ctimas de la trata de esclavos.

Aún siendo un funesto negocio, los empresarios dedicados a esta actividad mostraban un gran refinamiento y podí­an exhibir las mayores riquezas. Cuando retornaban a sus paí­ses de origen, eran recibidos como ilustres señores. En Cataluña se les conocí­a como los indianos, las hermosas casas que se hicieron construir son excelentes ejemplos de arquitectura modernista y el algodón que se usaba como primera materia en las colonias industriales textiles catalanas hasta principios del siglo XIX, procedí­a de las plantaciones del sur de los EE UU, cuya totalidad de los trabajadores eran esclavos.

Los usos de los esclavos africanos podí­an ser muy variados: desde los trabajos más duros y peligrosos hasta el aprovechamiento sexual de las mujeres y un largo etcétera. Todos ellos y ellas sin ningún derecho y con sometimiento a todo tipo de abusos. Durante el siglo XIX, en los periódicos de las islas del mar de las Antillas podí­amos encontrar anuncios de todo tipo referidos a la trata de esclavos. Anuncios de vendedores, demandas de determinados perfiles de esclavos para determinados trabajos e incluso denuncias y búsquedas de esclavos fugados. Algunos ejemplos pueden ser tan sorprendentes como la búsqueda de una mujer negra que hubiese dado a luz recientemente, para que una madre burguesa pudiera disponer de una nodriza, sin preocuparse de que el pecho le pudiera quedar feo o caí­do.

Estos ejemplos son claras aplicaciones económicas del racismo, para mantener un sistema desigual en el cual unos trabajen y otros se apoderen por la fuerza de la riqueza generada por su trabajo.

Las creencias de los esclavizados, no se alejan de la mentalidad azteca; veamos este fragmento: “En la orilla los esclavos eran vendidos a los europeos, marcados y transportados en grandes botes al barco. Para cuando el barco habí­a completado su carga y se hací­a a la mar, mucho de los cautivos habí­an pasado ya varias semanas a bordo, encerrados por la noche en las bodegas y llevados a cubierta durante el dí­a para las comidas y que para practicarán regularmente y a la fuerza el baile y otros ejercicios. Muchos de ellos estaban convencidos de que, cuando el barco llegara a la otra punta de las aguas, los blancos se los comerí­an. Algunos estaban esperando una oportunidad para escapar de la tripulación antes de que fuera demasiado tarde. Otros se negaban a comer, creyendo que, si se dejaban morir de hambre, sus almas regresarí­an a la costa africana.” (2)

La justificación de las atrocidades derivadas del racismo se buscó en la pseudo ciencia y la religión cristiana, aunque algunos religiosos siempre se manifestaron en contra de la esclavitud. En el supuesto orden natural de las cosas, los negros no eran civilizados, no tení­an alma y eran seres naturales nacidos para trabajar para los blancos, aunque sólo para determinados blancos: los acomodados. Las diferencias en los rasgos fí­sicos se interpretaron de forma tendenciosa para explotarlos sin ningún cargo de conciencia. Hoy dí­a, la ciencia ha llegado a un alto nivel de conocimiento que permite descartar del todo los prejuicios raciales.

El dí­a 13 de Septiembre del año 2000, The New York Times publicaba en uno de sus artí­culos: “La genética descalifica el concepto de raza, los cientí­ficos creen que los rasgos fí­sicos externos corresponden a sólo el 01% de los genes. Calibrar la inteligencia, las aptitudes o el carácter por el color de la piel es algo que para amplios grupos de expertos se aleja de la realidad cientí­fica. Hay sólo una sola raza, la humana los rasgos diferenciales externos son procesos de adaptación al medio que se explican por un número pequeñí­simo de genes. (3)

Actualmente, el mundo sigue dominado por la cultura occidental, es decir, por los paí­ses de tradición judaico-cristiana: los blancos. Por lo tanto, las explicaciones y las interpretaciones que se nos han transmitido de la Historia se hacen desde una óptica occidental y especialmente eurocéntrica. En los paí­ses más desarrollados las personas que cubren los puestos de trabajo menos remunerados, más fatigosos o con más riesgos laborales, no suelen ser nativos, sino personas procedente de otros paí­ses. Continúa la lí­nea de discriminación por motivos económicos. La causa del racismo.

Sexismo

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El sexismo es la relación desigual que existe entre hombres y mujeres, siendo ellas las ví­ctimas del sistema patriarcal. En este apartado me centraré exclusivamente en los paí­ses de tradición cristiana o los llamados paí­ses occidentales, porque son los únicos que han tenido propiamente una revolución femenina, aunque todaví­a quede mucho camino para recorrer.

En las sociedades occidentales, aunque con diferentes grados según cada paí­s, las mujeres han conseguido derechos importantí­simos. De hecho, el reconocimiento de la mujer como ser humano es muy reciente históricamente hablando, ya que la aplicación del sexismo hacia las mujeres negó siempre parte de su humanidad en función de su sexo. La Historia de la evolución de la humanidad es una gran experiencia desigual entre hombres y mujeres, en la que las mujeres han sufrido una exclusión ejercida desde dos pilares fundamentales: la gynopia y la misoginia. La primera consiste en la invisibilidad de las mujeres, en ignorar todas sus actividades y excluir su presencia del ámbito público. Por ejemplo, cuando se habla de primer sufragio universal, se deberí­a especificar que se trataba del sufragio universal masculino. La misoginia, por su parte, consiste en despreciar e incluso fomentar el odio hacia las mujeres, culpándoles de los males y los errores de los hombres. Los ejemplos de misoginia son constantes en la Biblia, la cual es un ejemplo entre miles.

De este modo, el sexismo ha conllevado que la visión transmitida de la Historia no sea solamente eurocéntrica, sino también androcéntrica (es decir, centrada en el hombre).

El mundo actual sigue siendo una gran sociedad patriarcal, dominada por varones. Según la acertada definición de Victoria Sau, “el patriarcado consiste en una toma de poder histórica por parte de los hombres sobre las mujeres, cuyo agente ocasional fue de orden biológico, si bien elevado éste a la categorí­a de polí­tica y económica. Dicha toma de poder pasa forzosamente por el sometimiento de las mujeres a la maternidad, la represión de la sexualidad femenina y la apropiación de la fuerza de trabajo total del grupo dominado, del cual su primer pero no único producto son los hijos.” (4).

Las prehistoriadoras y arqueólogas han desarrollado a lo largo de las tres últimas décadas del siglo XX, la llamada Her-story o Historia de las Mujeres, en la cual se rompe con la visión antropocéntrica del discurso historiográfico. La mayor incógnita que plantea la Her-story es el momento de nacimiento de la sociedad patriarcal.

Las tendencias historiográficas de la Escuela Marxista centran la economí­a como factor determinante de la evolución de las sociedades y la lucha de clases sociales como principal conflicto. Pero la gran pregunta es por qué las desigualdades entre clases sociales y entre hombres y mujeres. Esta cuestión tan compleja se encuentra la Prehistoria Neolí­tica, ya que durante este perí­odo tan importante, en algún momento surgieron las diferencias entre seres humanos.

La etapa prehistórica previa al Neolí­tico es el Paleolí­tico. El Paleolí­tico es la primera etapa y la más extensa de la Humanidad. En aquel entonces, los seres humanos viví­an como una animal más. No habí­an desarrollado todaví­a ningún sistema de producción, ni instituciones, ni asentamientos estables. Probablemente, no habí­a diferencias sociales-económicas entre hombres y hombres, ni entre hombres y mujeres. Este tipo de sociedades son conocidas como cazadores-recolectores. En aquél entonces tampoco existí­a la familia nuclear, habí­a promiscuidad sexual y una paternidad difusa. Pero a partir del Neolí­tico, los seres humanos desarrollaron sus capacidades y ambiciones para dominar la naturaleza. Empiezan así­ los modos de producción planificada en los cuales se domestican algunas especies vegetales (agricultura) y algunas especies de animales (ganaderí­a). A consecuencia de este proceso tan importante surgió el concepto de la propiedad privada, es decir: el derecho a apoderarse de la tierra que uno trabajaba y de los animales que uno habí­a domesticado y alimentado.

La existencia de la propiedad privada generó conflictos violentos entre seres humanos, los cuales terminaron generando una sociedad con diferencias económico-sociales. El nacimiento de la propiedad privada supuso especialmente una gran derrota para las mujeres. Con esta afirmación tan intrigante me refiero a la teorí­a desarrollada por uno de los teóricos revolucionarios más importantes del siglo XIX, cuya obra El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), pasó un poco desapercibida estando a la sombra de Karl Marx, el mejor amigo del autor. Me refiero a Frederich Engels, el cual siempre fue contundente en afirmar que la mujer estaba oprimida por el hombre y que la revolución del proletariado deberí­a suponer también la liberación femenina.

En esta obra, Engels pretende demostrar el origen de la propiedad privada, de las diferencias sociales y de la institución del Estado, pero además el origen del dominio que los hombres ejercen sobre las mujeres. Según Engels, el hecho de poseer animales y bienes materiales como propiedades, creó la conciencia del concepto de propiedad privada y en consecuencia creó conciencia de herencia, lo cual hizo pensar a los hombres que debí­an asegurarse de transmitir sus propiedades a sus verdaderos hijos. Para ello, era necesario evitar la promiscuidad sexual de las mujeres: cada hombre poseerí­a su mujer o sus mujeres para poder expandir sus genes y transmitir la herencia a sus verdaderos herederos. La mujer fue convertida en el instrumento de reproducción del hombre, en su otra propiedad privada, por lo tanto, en su esclava y en su servidora, ya que el hombre se apoderó de la riqueza producida por su trabajo y, obviamente, de los hijos. Según Engels, el derrocamiento del derecho materno fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo.

Todaví­a hoy -aunque existe la posibilidad de modificarlo- los hijos siguen teniendo como primer apellido el paterno. En las sociedades anglosajonas, supuestamente las más avanzadas, los hijos sólo reciben como único apellido el paterno, sin dar mención a la familia materna, y algunas mujeres al casarse se cambian su apellido por el de su esposo.

La terrible tradición africana de la ablación del clí­toris NO es solamente el máximo exponente de la opresión de la sexualidad femenina, sino que conlleva el control total de la mujer como instrumento de reproducción privado. En muchas sociedades todaví­a se repudia a las mujeres estériles, ya que ellas mismas como mujeres no tienen valor si no pueden dar hijos al marido.

La concepción masculina de mujer como propiedad privada, como objeto de consumo y como recurso está estrechamente atada con la domesticación de animales. Todos son concebidos como bienes materiales de la sociedad patriarcal. De hecho, hasta que no se domesticaron animales no se podí­a consumir carne de forma abundante, juntamente con los lácteos, que no se han consumido durante la mayor parte de la existencia de la humanidad. El estudio arqueológico de los desechos de los grupos paleolí­ticos y los análisis carpológicos han demostrado que más del 90% del alimento de los grupos llamados cazadores recolectores era de origen vegetal. De esta manera, estos deberí­an llamarse recolectores cazadores, ya que la caza era ocasional y no diaria. Pero la visión androcéntrica de la Arqueologí­a y la Historia lo determinó así­, ya que la caza (especialmente la mayor) es una actividad considerada 100% masculina.

Actualmente, los ejemplos de sexismo siguen siendo muchos, y juntamente con las ví­ctimas del racismo, las mujeres continúan teniendo los trabajos peor remunerados. Hace algunos años, se consideraba a la mujer como incapacitada para estudiar en la universidad y desarrollar estudios técnicos. La primera mujer española que acudió a una facultad, Concepción Arenal, lo tuvo que hacer vestida de hombre, ya que su presencia era considerada ofensiva en tal lugar. Pese a la consideración no apta para desarrollar las capacidades intelectuales, durante la Revolución Industrial no se dudó ni un segundo que las mujeres eran capaces de trabajar en las fábricas. Esta supuesta conquista del derecho al trabajo de la mujer hay que matizarla, ya que suponí­a solamente el derecho al trabajo remunerado (porque las mujeres siempre han trabajado), aunque con un salario inferior al del hombre, para evitar la total autonomí­a económica de la mujer.

Los trabajos asociados supuestamente a la feminidad, no han dejado de ser la mano de obra y los recursos de las bases del sistema patriarcal. Por ejemplo, la maestra y la bibliotecaria son la mano de obra del catedrático universitario, las enfermeras son la mano de obra del gran doctor€¦Hoy dí­a, las diferencias económicas entre razas continúan palpables, y aunque no sean tan visibles también lo son entre sexos. Las mujeres todaví­a suelen cobrar menos que los hombres y las viudas son el principal grupo social que padece pobreza y exclusión social.

La relación entre racismo y sexismo y la cohesión en la lucha para combatir ambas lacras, ha dejado un excelente ejemplo histórico. A finales del siglo XIX, en los Estados Unidos, la lucha por el abolicionismo de la esclavitud encontró sus analogí­as con la lucha de las mujeres sufragistas. En términos polí­ticos, el abolicionismo desarrolló una percepción polí­tica de la opresión femenina, lo cual contribuyó a que el feminismo se convirtiera en un movimiento polí­tico. Antes de la participación femenina en los movimientos antiesclavistas, las mujeres ya tení­an conciencia de su situación polí­tica, económica y social, pero la analogí­a con el esclavo les ayudó a desarrollar un discurso especí­fico sobre ellas. De esta manera, las feministas norteamericanas empezaron a movilizarse por sus derechos y por la abolición de la esclavitud.

A través de este repaso histórico sobre el racismo y el seximo, veamos los paralelismos que comporten con el especismo que se aplica a los animales en el mundo actual.

Especismo

El especismo es la base de todo el sistema de explotaciones, por que el sistema no puede sostenerse sin la explotación animal. La explotación animal es la más amplia, la más grave, y sin duda la más cruel.

Los animales NO son tratados como seres con capacidad para sentir frustación y dolor. Sus derechos son pisoteados con el consentimiento y apoyo de la Ley, tal como pasaba tiempo atrás con las ví­ctimas del racismo y el sexismo. El ser humano siente que tiene el derecho natural a utilizar a los animales como sus propios recursos. Esta afirmación se justifica con motivos religiosos, y que según la mitologí­a cristiana -sólo por poner un ejemplo- Dios creó a los animales para dotar de recursos al rey de la creación, el ser humano. Esta afirmación carece totalmente de bases cientí­ficas. No hay especies que por naturaleza deban someterse a otras, cada especie es independiente. Tal como afirmó Charles Darwin en su obra más conocida, El origen de las especies, el ser humano es un animal más, fruto de la evolución de otras especies ya extintas. Este descubrimiento supuso un hachazo al ego humano, ya que durante el siglo XIX, el ser humano no estaba dispuesto a aceptar su origen y su naturaleza animal. Actualmente, la ciencia no para de hallar más y más similitudes entre el ser humano y los demás animales.

El hecho de que los animales no hablen o no razonen como los animales humanos, no significa que no sean inteligentes. De hecho, este aspecto no es para nada relevante desde un punto de vista moral y ético, ya que lo único moralmente relevante es la capacidad para sufrir, que los animales poseen exactamente igual que los seres humanos. Por desgracia, la moralidad no cuenta en el mundo actual ni ha contado en el pasado. A diferencia del sexismo y el racismo, el especismo no ha disminuido, ha aumentado de forma extraordinaria. A partir de la segunda mitad del siglo XX, empezaron a desarrollarse los métodos de crí­a industriales, para generar una producción con un mí­nimo de costes económicos para los seres humanos pero con grandes costos fí­sicos y psicológicos para los animales.

Veamos ejemplos comparativos que ponen en común los tres términos tratados:

Es común experimentar con animales para todo tipo de finalidades y no siempre terapéuticas como algunas personas piensan. Los nazis experimentaron con judí­os y otros prisioneros de campos de concentración porque se creí­an superiores a ellos.

Los cuerpos de los animales son sometidos a tratamientos hormonales y a una alimentación antinatural para ser convertidos en comida. Los aztecas hací­an lo mismo, aprovechaban los cuerpos de sus prisioneros de guerra para comida, aunque en realidad no actuaban de forma tan bárbara e irracional tal como se actúa con los animales en las granjas industriales.

Los animales son utilizados para entretener al ser humano, incluso su tortura y muerte puede ser una diversión para el pueblo. Los romanos hací­an lo mismo con los condenados a muerte, los prisioneros de guerra, los esclavos, los desertores del ejército, etc€¦ sus muertes eran el espectáculo predilecto.

Las pieles de los animales son usadas para vestir. Los aztecas e incluso los nazis desarrollaron este mismo sistema de aprovechamiento de los restos de sus prisioneros. Los nazis, incluso, rapaban las cabezas al cero, para convertir el pelo en tejidos.

Deseo que la próxima revolución moral tenga consideración hacia los animales. El ser humano ha conseguido un grado de desarrollo que le permite vivir 100% sin utilizar ningún tipo de recurso animal. De hecho, dejar de comer carne y de tratar pieles para fabricar productos de cuero, supondrí­a acabar con dos de las más contaminantes industrias. El veganismo, el estilo de vida más respetuoso y más sostenible ecológicamente hablando, está irrumpiendo en el mundo actual, con seguidores que demuestran que esta ví­a es posible.

La soja, las legumbres, los cereales integrales€¦ proporcionan las proteí­nas necesarias al organismo, se puede obtener vitamina B12 a partir de cultivos bacteriológicos, se pueden hacer quesos, helados, pasteles, cremas y hamburguesas exquisitas con los derivados de la soja. Se pueden fabricar calzados con materiales de origen vegetal y por supuesto también tejidos, incluso para proteger la piel de los climas más frí­os. Existen métodos alternativos a la experimentación con animales, como las prácticas a través de muñecos de látex, programas informáticos o los test en probetas y cultivos celulares. Para entretener a la sociedad no hace falta maltratar animales, existen mil entretenimientos culturalmente más formativos que matar animales por placer.

Al fin y al cabo, la tortura y la muerte animal son del todo innecesarias, de hecho son nocivas para el medio ambiente. Pero lo que mantiene toda esta lacra especieí­sta, son intereses económicos, los mismos que siguen manteniendo las lacras racistas y sexistas.

Helena Escoda Casas
Licenciada en Historia, Universidad Autónoma de Barcelona.
Posgrado en Derecho Animal

NOTAS:

1 Veán: HARNER, M. “The Ecological Basis For aztec Sacrifice”, American Ethnologist. 1977.
2 Fragmento de WILLS, J. 1688, “Una Historia Global”, Ed. Taurus, 2001. Pag,81. Traducción Isabel Salido.
3 El Artí­culo de Natalie Angier publicado originalmente en The New Times, fue traducido traducido al castellano y    publicado por El Paí­s.
4 SAU, Victoria. “Para una teorí­a del modo de producción patriarcal. Aportaciones para una lógica del Feminismo”, Barcelona, Lasal (1986).